Catalanes, Vascos y Arabia Saudí.


 

De las pocas alegrías que saco de este resultado electoral de las segundas generales de este año es ese último escaño que ha perdido el Partido Nacionalista Vasco. Un partido, otro de tantos, que a lo único que se ha dedicado durante toda la historia de nuestra democracia es a aprovechar el sobredimensionamiento que le concede el sistema electoral para tirar para casa y chantajear/aliarse con quien sea a costa de más prebendas y privilegios en detrimento del resto de España. Por eso hay que celebrar que cualquier partido nacionalista disminuya. Luego presumen de que en Euskadi todo está más limpio y funciona mejor. Como para no, si el estado te da más pasta que a nadie y tú das menos que el resto es lógico que todo vaya tan bien. Luego lo achacan, dentro de su profundamente racista mentalidad pueblerina, a que los vascos son más industriosos y trabajadores que los vagos andaluces o extremeños.

Todavía observo con un estupor desquiciante cómo muchas capas de la sociedad, la izquierda en su descomunal incongruencia histórica, colectivos o personas en general, tienden a empatizar, defender o incluso unirse a estos partidos y movimientos nacionalistas que no son más que racismo e ideologías casposas y anticuadas basadas en delirios de personajes como Arana o Companys que jamás hubieran imaginado, o deseado, una sociedad tan moderna e inclusiva como la nuestra. Esas ganas de ser diferente y especial tienden a nublar el entendimiento de las mentes más simples.

El otro día veía en las noticias a un matrimonio catalán que había llevado su coche para contribuir al bloqueo del paso fronterizo de la Junquera. Ambos eran aparentemente normales, de una edad madura, podrían ser mis padres. El hombre respondía a la reportera que su intención era colapsar la economía española y que entonces sí, ahí sería cuando el gobierno les haría caso. Mi cerebro por los aires. Un señor de esa edad, que calculo en setenta o setentayalgo años, que ha vivido el franquismo, seguramente épocas de mucha mayor escasez material y personal, quiere tirar todo eso abajo por un supuesto derecho a formar un país nuevo a pesar de que ni siquiera hay una mayoría de sus habitantes que lo desean y aunque vivan en libertad y seguridad.

Y para coronar el pastel resulta que la Súper Copa de España va a celebrarse nada menos que en Arabia Saudí, probablemente el país más salvaje, intolerante, asesino y vil de este planeta, que encima es nuestro aliado. Y todos contentos porque seguramente el heredero del reino, descuartizador de periodistas en la cara de todo el mundo, ha llenado de billetes los bolsillos de la gente que importa. Pero claro, según Xavi Hernández que vive en Catar, aquello aunque no sea una democracia funciona mejor que España. Supongo que al final entre fanáticos nacionalistas y fanáticos religiosos se entienden mejor.

 

Carral del Prado.

1 Comment

  1. No puedo estar más de acuerdo. Manipulación de masas. Esos que gritan fuera las fuerzas de ocupación ¿que creen que pasaría si se independizasen?. Pues que seguirían recibiendo palos si incumplen la ley. Se imaginan el mundo de la Jasmine de Disney. Es increíble!.

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