Poemenos: Éxitos.


Le quedaba grande la vida.

Como esos pantalones que, aun con cinturón, hay que arremangarse

de vez en cuando.

Como la primera chaqueta que heredó de sus hermanos; esa de mangas

tan largas que sus puños escondían sus manos.

Esta vida se le resbalaba del cuerpo y le hacía trastabillar.

No entendía la ambición.

El éxito estaba en la sonrisa de ella al decir su nombre.

En el balanceo triunfal del rabo de su perro

al entrar en casa.

Quisiera volver a nacer, hace diez mil años. Para sentarse

a contar historias inmortales en torno al fuego divino.

Y morir anciano y pleno a los treinta años.

Carral del Prado.

Opina

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s