EL MAL QUERER


La música es el arte más generacional que existe. Hagamos un ejercicio de imaginación especulativa y viajemos por su historia con un Delorean secuestrando a los músicos más representativos y obligándoles a escuchar a sus sucesores.

Primera parada. Estamos en el Sacro imperio Romano Germánico en el 1710, vemos al señor Bach (1685-1750), más Barroco él que la catedral de Santiago, vestido con su cuello de lechuguilla a lo Luis XIV sus calzas y sus jubones. Con un poco de cloroformo le dormimos y se despierta en Salzburgo en 1780. Al fondo un tal Mozart (1756-1791) dirige una orquesta que interpreta La flauta mágica. ¿Cómo reaccionaría? ¿Sorprendido? ¿Decepcionado? ¿Melodías simples? ¿Exceso de orquestación? No le gusta.  Devolvemos a Bach a su Iglesia con sus clavecines y sus historias y con el mismo pañuelo de cloroformo dormimos a Mozart, el Goku de los Clásicos. Le trasladamos a Viena 1860, Brahms (1833-1897) está esa noche Romántico y se está haciendo el guay delante de sus colegas con su Danza Húngara. A Mozart al principio le mola pero en seguida lo desprecia por pasarse de sentimental y emocional. Dejamos a Mozart y nos llevamos al bueno de Brahms hasta París en 1920, Erik Satie (1866-1925) ya cascadete toca al piano su Premiere Gymnopedie. Brahms indignado le insulta ¡Que mierda es esa de repetir todo el rato lo mismo sin casi variación! ¡Vago! Es minimalismo, se defiende Satie. ¿Minimalismo? Te voy a dar yo a ti minimalismo. Brahms coge su bastón para arrearle. Para evitar que se inflen a hostias nos llevamos a Satie de ahí a 1958 a Nashville donde un joven Elvis Presley (1935-1977) hace una de sus primeras grabaciones con la RCA. Satie indignado sale a fumarse un cigarro y le dice al productor ¿y esto lo llamáis música? Son tres notas repitiendo al mismo ritmo. Haced lo que queráis pero por favor, no lo llaméis música porque no lo es. Es Rock & Roll abuelo, le dice el productor.  Seguimos con nuestra miscelánea musical y nos llevamos a Elvis al camerino de Sid Vicius (1957-1979) no es un viaje en el tiempo es un viaje a otro planeta. Comparten aficiones pero no musicales. Esto del Punk me ha cogido viejo amigo – dice Elvis con acento sureño. Con falsas promesas conseguimos que Sid se meta en el Delorean y nos vamos a un concierto de JayZ. No entiende nada pero va tan pasado que tampoco le interesa “¿Rap?, lloricas aburridos”.

Y todo este viaje hasta llegar al Trap y al disco de Rosalía El Mal Querer. Un disco de Trap, con fusión flamenca pero de Trap al fin y al cabo, musicalmente interesantísimo si somos capaces de entenderlo sin prejuicios, sin compararlo con la música con la que crecimos. La música que escuchas cuando eres adolescente se te queda en algún oscuro rincón de tu memoria y nunca se olvida. Supongo que a esa edad la música te ayuda a definirte y por eso se convierte en algo tan importante. Son momentos y sensaciones absolutamente irrepetibles pero la comparación constante con el disfrute de entonces puede convertirse en una incapacidad para descubrir y disfrutar nuevas cosas.

Rodrigo Ruiz-Gallardón.

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