All those years ago


En 1982 el álbum de estudio en solitario “Tug of War” de Paul McCartney alcanzaba el número 1 en EEUU. Hoy, en Octubre del 2018, el eterno ex-Beatle recupera ese puesto con su decimosexto álbum “Egypt Station”.

Después de 36 años de absoluta sequía comercial y creativa con: 14 discos en solitario, 10 con Wings, recopilatorios, giras, películas, videojuegos, influencias en prácticamente cualquier grupo posterior a él (o a ellos) y demás insignificantes eventos o hitos  que han marcado la cultura musical del siglo XX en occidente y por lo tanto en el mundo, sí, lo siento por mis lectores orientales pero occidente sigue siendo la luz del mundo; después de esa larga travesía en el desierto con algún espejismo de un Top 10 o un Top 5, el Caballero del Imperio Británico Sir Paul McCartney a sus 76 años vuelve a situarse en el número UNO de los discos más vendidos en EEUU.

Y esa es la única forma de volver a generar titulares. ¡¡Número 1!! El dos no importa y el tres no existe, ya lo decía Aimee Mann con aquello de “ONE is the loneliest number that you ´ll ever do” y es que las cimas son muy solitarias porque, y esto quiero que quede bien claro, no hay tiempo para el segundo, nadie se acuerda del subcampeón. 

Tratando de asumir el exceso de información al que nos exponemos hemos codificado nuestras cabezas en un sistema binario compuesto por -lo mejor- y -lo demás-. Este hecho combinado con nuestra falta de tiempo y criterio que hace que relacionemos lo más vendido, lo más popular, con “lo mejor” nos conduce a un páramo intelectual en el que cualquier rasgo de identidad, cualquier intencionalidad o reflexión propia es exterminada inmediatamente.

Elvis Presley llamó “50,000,000 Elvis Fans Can’t Be Wrong” a uno de sus discos. No podía estar más equivocado. Creo que es una estupidez pensar que porque algo sea popular ya es malo, pero también lo es pensar que es bueno por ser popular. El volumen de consumo no mejora la calidad del contenido. Las Kardashians tienen millones de seguidores y… en fin.

Elisabeth Noelle-Neumann, en La Espiral del Silencio, con una lucidez innegable nos habló del peligro de la opinión pública como una forma de control social en la que los individuos adaptaban sus gustos y su comportamiento a las conductas predominantes. Y repito, no critico lo masivo por concepto, critico el argumento de “todos lo hacen” y “a todo el mundo le gusta” o “no conozco a nadie que no haga…”.

Este miedo a un pensamiento propio no es exclusivo del entretenimiento. En nuestra sociedad actual han surgido ciertos dogmas incuestionables absolutamente inaceptables porque todo, absolutamente todo,  debe ser cuestionado. Hasta los números 1.

A todo esto creo que “Egypt Station” es un discazo, la canción que más me ha molado es “Fuh you” con el toque naif de la música de Paul McCartney, según Lennon “música de abuela” pero qué música de abuela.

Rodrigo Ruiz-Gallardón

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