Breve manual para el futuro calvo.


PREFACIO.

Esta pequeña lista de consejos, recopilados a través de la experiencia, va dirigido a todos aquellos jóvenes -la calvicie cuanto más joven más trágica- que ven cómo cada día su tupida melena pierde frondosidad y tardan menos en secarse el pelo al salir de la ducha. Ese ritmo, querido compañero de alopecia -androgénica es su apellido más común-, no va a ralentizarse ni a parar sino todo lo contrario. Si ya has comprobado que pierdes por la ducha, la almohada, el peine, el cuello del abrigo o el respaldo del coche más pelo que Chewacca tu futuro está sentenciado. Nada lo frena desgraciadamente. Ni el Minoxidil, ni la Propecia –de cuyos efectos colaterales estoy seguro que has oído hablar-, ni las inyecciones subcutáneas que tan de moda se han puesto últimamente sirven de nada. Todas ellas son engañifas para sacarnos la pasta igual que las dietas milagro lo son para la comunidad gordera. El implante es otra historia pero lo que te deja es un pelo parecido al de los muñecos de Playmobil, ni se peina ni se despeina, y de cerca es bastante más lamentable que una calva pulida y brillante lucida con orgullo. Si eres de los que crees que todavía tiene solución y que en algún  momento volverás a lucir ese pelazo que te hizo famoso en la adolescencia, deja de leer aquí y sigue con tu inconsolable búsqueda. Si estás en proceso de aceptarlo espero que lo que sigue te ayude.

TUS ENEMIGOS.

Cuando empieza a despejarse la cumbre y tardas más en peinarte que el Cholo Simeone (para el que aquí escribe un calvo lamentable por su ridículo intento infructuoso de disimularlo) hay ciertas cosas que debes evitar.

  1. El viento.

Este es el más poderoso de tus enemigos. El dios Eolo disfruta haciendo sufrir al futuro calvo. Si cuando vas a salir de casa tras tu meticuloso peinado de tus cuatro pelos observas por la ventana que las ramas de los árboles se mueven en exceso, cuidado compañero. Procura pisar la calle lo mínimo, muévete en coche desde el garaje y no abras las ventanas, coge un taxi directamente en el portal o llama a Goku para que te teletransporte a un lugar cerrado. Ah y no olvides llevar un peine en el bolsillo. No hay peor sensación que creer que vas con tu peinado estándar, ensayado a base de prueba y error durante meses, milimétricamente dispuesto y de pronto verte reflejado en algún cristal o espejo y notar que el viento ha desbaratado lo que parecía una buena mata de pelo y ha dejado al descubierto tu fragilidad capilar.

  1. La lluvia o el agua en general.

Este enemigo, aunque también poderoso, es fácil de vencer. Cuando observes que llueve o que hay una posibilidad, aunque sea mínima, de llovizna no salgas de casa sin tu fiel aliado el paraguas. La capucha también es una opción aunque puede provocar el desbaratamiento de tu escasa melena. En cuanto a piscinas, playas o baños en general has de tener cuidado y tratar de dejar tu pelo ordenado mientras está húmedo para no parecer Eduard Punset cuando se te seque al sol. Tras ducharte en casa nunca, repito nunca, salgas de ella con el pelo todavía húmedo pues al secarse tiene la asombrosa capacidad de mutar y convertir lo que parecía un peinado perfecto en un fiel reflejo de tu maldición. Mejor dejarlo secar al aire y ya peinado que con toalla o secador por cierto. Ambos utensilios enormemente perjudiciales para tus moribundos cabellos.

  1. La luz.

Sí amigo calvorota, cual vampiro debes buscar la oscuridad para evitar “brillar” entre la gente. Al llegar al bar, restaurante, casa o lugar de reunión de turno debes actuar como un depredador y localizar los puntos de luz directa que puedan derramarse sobre tu cráneo y evitarlos, aunque tengas que mover a tu abuela de la presidencia de la mesa. Es fundamental tener la concentración para acordarte y no sentarte en la mesa a cenar justo en la silla que tiene el foco de luz de las naves de Independence Day encima. Ocurre lo mismo en las discotecas, lugares todavía más peligrosos debido a los radicales cambios entre luz y oscuridad. Es muy desagradable observar fotos al día siguiente y darte cuenta de que esa luz directa hace que parezca que alguien te ha frotado la calva con polvo de hadas y tu pobre melena todavía latente ha desparecido bajo tanta iluminación.

  1. Gominas, lacas, gel fijador…

Cualquiera pensaría que estos productos pueden serte de utilidad. Nada más lejos. Lo primero es que estos compuestos químicos son enormemente perjudiciales para el pelo. Si resulta que tienes un pelazo como Pellegrini o Jeff Bridges, adelante, úsalos sin miedo. Pero amigo, tú y yo no heredamos esos genes desgraciadamente, de usarlos provocarás un aceleramiento de tu destape craneal. Lo segundo es que su efecto va perdiendo vigor a medida que tu pelo los absorbe. Esto puede dar lugar a que, tras salir de casa con la confianza de que tu calvicie está a salvo bajo ese mágico gel que no permite que nada se mueva, su desaparición al cabo de unas horas provoque grietas como la falla del Pacífico desde donde tu piel desnuda salude con desparpajo a todo aquel que se te acerque.

TUS ALIADOS.

  1. El peine.

Sí, aunque pueda parecer contradictorio para alguien que se está quedando sin pelo, lleva siempre a uno de estos ayudantes contigo. Así lo tendrás a mano para aquellos momentos en los que veas que la escarola que cuelga de tu cabeza necesita un repaso.

  1. El paraguas.

Ya mencionado, no te lo dejes en casa si hay cualquier atisbo de lluvia. También puede parar algo el viento, pero ese enemigo ya sabes que es invencible.

  1. Gorro, boina, gorra, capucha…

Todas estas prendas que cubren tu cabeza pueden venirte bien alguno de esos días que no has conseguido domar tu cabellera o que no te ha dado tiempo a ducharte. No obstante, desde aquí sólo recomiendo humildemente usarlo cuando ya tu calvicie sea clara y conocida. Si no, quedarás como ese calvo avergonzado de su genética que cree que nadie se da cuenta del poco pelo que le queda. Y peor, la chica con la que intentes ligar puede llevarse una horrible sorpresa que la haga salir corriendo.

  1. La oscuridad.

Tu protectora, muévete cual felino dentro de ella.

TIPOS DE CALVOS.

Cada cual puede verse identificado en estos pequeños ejemplos de la fauna calvorota que pueden apreciarse por la calle. Los hay decentes e indecentes, ojo.

  1. Calvo de Narnia.

Este tipo de calvo vive en un mundo de fantasía en el que está convencido de que nadie se ha percatado de su alopecia galopante. Usa todo tipo de estratagemas como peluquines –es algo pasado de moda y que sólo se ve ya entre gente mayor, pero por si acaso, no os dejéis engañar, se notan a kilómetros- cortinillas, flequillos o peinados extravagantes. Como grandes ejemplos patrios tenemos a Iñaki Anasagasti y Pepe Oneto o el mencionado Simeone pero también los hay internacionales como Donald Trump. Muy indecente.

  1. Calvo molón.

A este tipo hay que reconocerle el esfuerzo. Es aquel calvo con el cráneo perfectamente afeitado donde no asoma ni una sombra y que, además de afeitarse cada día, se ha tomado la molestia de ponerse cachas para contrarrestar. Sin duda una alternativa muy viable. Decencia absoluta.

  1. Calvo con barba.

Este grupo ha crecido exponencialmente en los últimos años gracias a la corriente hípster. Se le reconoce enseguida por su calva bien cuidada, normalmente también perfectamente rasurada, y su poblado vello facial. Uno no puede dejar de sentir preocupación por sus patillas que crecen como en el aire allí donde en un tiempo se unían con el pelo. No obstante, esta es una buena opción para superar la nostalgia de ir a la peluquería ya que el tiempo que gastabas en cuidar tu pelo lo dedicas a la barba. Y lo mejor de todo, puedes volver a cambiar de look de vez en cuando con múltiples variables. Bastante decente.

  1. Calvo nadietequiereenestemundo.

Este tipo suele ser muy llamativo porque cada vez que ves a uno de estos te preguntas si es huérfano o vive solo y no tiene novia ni nadie que le quiera para decirle que se rape de una vez. Es fácil de identificar porque suele tener una pelusilla muy desagradable e irritante para los que la ven en la cabeza que se resiste a hacer desaparecer y que parece que si soplas se le va a ir a volando de la cabeza. Ya es calvo pero se resiste a aceptarlo y nadie tiene la decencia o el cariño para decírselo a la cara. Terriblemente indecente, procura asegurarte de que no formas parte de ellos.

  1. Calvo Bonilla y melancólico.

Este pelón es difícil de identificar porque puede mimetizarse con los anteriores. Es aquel indignado que se toma muy mal cualquier broma sobre su falta de pelo y suele contestar con improperios personales a hacer daño al estilo del actor Jesús Bonilla. O bien ante estos comentarios se suma en una melancolía de la que sólo es posible sacarle con esa frase absolutamente falsa: “te veo muy bien el pelo tío”. Indecentes los dos.

  1. Calvo Zizou o Florentino.

Esta es una clase muy peculiar y afortunada de pelones ya que, si es alto y sólo te habla de frente, el individuo en cuestión puede llegar a engañar a cualquiera. Su calva permanece agazapada en la parte posterior de su cabeza, a veces aparentemente estancada en su crecimiento, pero siempre lista para ampliar sus dominios. El problema viene cuando le ves de espaldas o en el espejo de un ascensor. Decencia media.

Recomendaciones generales.

  • Utiliza para peinarte tanto peine de púa ancha de primeras, porque daña mucho menos el pelo, como de púa fina para colocar a aquellos que ya no tienen fuerza y caen flácidos y desordenados. Antes de dormir y al levantarte péinate de atrás hacia delante, activa la circulación.
  • Si todavía no estás calvo del todo no uses gorros, gorras, sombreros o boinas ya que puede parecer que estás optando por la táctica del guitarrista de Amaral (todo el mundo sabe que es calvo aunque nadie le haya visto sin el gorro ese de vagabundo). Muéstrate en tu esplendor.
  • Como hemos dicho antes, no salgas de casa con el pelo mojado ni uses geles, lacas o gominas. Tampoco secador, el calor es caca.
  • Siempre es bueno probar diferentes marcas de champú y comprobar con cuál sientes que tu pelo parece -recuerda bien que sólo lo parece- más frondoso y fuerte. Si lo encuentras cómpralo por hectolitros o hazte con la patente.
  • Aunque te cueste, date de vez en cuando duchas de agua fría porque activan la circulación en tu cabeza y, aunque como ya hemos dicho no hay hechizo que acabe con la maldición, un día más con pelo es una victoria.

Las dos situaciones más comunes.

  • ¡Te estás quedando calvo! Sí, seguramente escuches esta frase a diario proveniente de gente que cree que no reflexionas sobre ello todos los días desde hace años delante del espejo mientras maldices la existencia. Contra esto si es tío te recomiendo que le contestes “Tu madre me dice lo mismo” y si es tía la miras fijamente a la cabeza y le dices muy serio “Pues no soy el único”. Al menos se pensarán decirte algo la próxima vez.
  • Estás hablando con alguien y percibes que no te mira a los ojos sino a tus descomunales entradas/frente. Si es tía es muy fácil, mírala a las tetas sin ningún disimulo mientras continúe haciendo eso y seguramente corte. Si no para, sigues ganando. Si es tío probablemente sea uno de tus compañeros de maldición y lo que esté es midiendo tu nivel capilar para o bien que le sirvas de consuelo porque estás peor que él, o todo lo contrario.

Conclusiones.

Hay una principal y es que, aunque sea una gran putada que va a hacer que parezcas un cuarentañero divorciado a los 22 años, no hay que venirse abajo. Acepta la calvicie como una parte de ti. No estás calvo, ERES calvo. Aprovecha lo poco que te queda con pelo y déjatelo largo por última vez, péinate en tu soledad cómplice tantas veces como quieras, hazte rastas (aunque sólo te dé para dos), ponte coleta, hazte trencitas, deja que tus amigos te froten la calva para que les des suerte y pídele a las tías buenas que te la besen o lo que sea pero sobre todo no ocultes tu proceso, vívelo con confianza. Sal a la calle y asume que a partir de ahora notarás la lluvia antes que nadie, no sabrás hasta dónde lavarte la cara y sentirás el placer del fresquito de la crema solar deslizándose por tu cabeza en la playa.

Si desgraciadamente eres el único de tu grupo de amigos que pierde pelo siempre puedes empezar a usar un monóculo, dejarte un bigote estrafalario, una larga barba o moverte por tu ciudad en una de esas bicicletas decimonónicas absurdas de una rueda enorme y otra diminuta para que no siempre se refieran a ti como Juan “el calvo”.

Una última cosa, no caigas en ese mantra repetido por tantas y tantas generaciones de calvos de “con la tecnología de ahora en los próximos años encuentran el remedio seguro”. Aunque haya prometedoras investigaciones en marcha, innumerables compañeros han muerto ancianos esperando en vano ese día.

Carral del Prado.

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7 pensamientos en “Breve manual para el futuro calvo.

  1. gaguil3

    Jajajajajaja ¡buenísimo! Calvo a los 23 años.

    Otro enemigo es el sol. El puto sol del mediodía que te fríe el cerebro si no llevas gorra, boina o algo que te cubra la cabeza.

    Responder
  2. eduardolezalba

    Yo fuy muy precoz…
    Así que no dudé ni un momento en rasurarme. ¡Aceptarte es el primer paso para ser un súper calvo molón!
    Y a partir de ahí descubrí el ancestral y anaftalinado mundo de los sombreros y boinas, porque no nos engañemos, más frío se pasa. Comencé por boinas de esas de mercadillo… Mi inexperiencia me hizo caer. Pero aprendí: Si te compras ropa de 50 euros no compres sombreros de 5. Creedme, ¡el sombrero es esencial ahora para mí!
    Ahora tengo una pequeña y creciente colección; Mi mejor sombrero me costó unos 100 euros en la plaza Mayor de Madrid, y es una de las mejores inversiones que he hecho…

    ¡Animo a todos los futuros calvetes! no es tan malo como pensáis, y como se esta poniendo genéticamente de moda pues se liga más (aunque ligar es cuestión de labia) Si sois los primeros de vuestra pandilla también podéis asumirlo rápido, dejar pasar el tiempo y disfrutar de la fría venganza con todos aquellos que osaron ofenderos. (Muejeje)

    ¡Un saludo!

    PD: Gran entrada, entretenida y divertida.

    Responder
    1. Los Periodistas Muertos Autor de la entrada

      Muchas gracias Eduardo, me alegro mucho de que te haya gustado. Lo de la colección de sombreros me parece un gran pasatiempo además de un complemento perfecto para una cabeza brillante y también como aliado contra el sol y el frío.

      Un saludo y espero que nos sigas leyendo.

      Carral.

      Responder
  3. yo!

    jajajajajajaja gracias por otorgarle un momento de risa a mi monotonísima tarde. jajajajajajajaja calvo “nadietequierenestemundo” me parto
    Tengo que reconocerte que a mi como calva del sexo opuesto me han venido muy bien los consejos referentes a estimular la circulación capilar. jajaja me peinare hacia delante cuando me despierte. No te aseguro lo del agua fría…

    Te dejo un Breve, brevísimo manual para lA eternA alopécicA y la calvA natural.

    Mucho se habla de la calvicie masculina. Hay ríos de tinta que la definen, y océanos que describen sus maldades con gracia (como tu) o con pesar. Es cierto e innegable que es el sexo masculino el que más sufre este mal, pero hay un 50% de la población al que, por ser menos común, NO SE NOS PERDONA. Las 4 pelos. Los pelos-rata.
    Si, como a mí, sabes que jamás te alagarán por tu pelo, si peinarte es un mal que huyes por evitar el daño moral de no ver el fondo del cepillo tras las púas, y JAMÁS aceptas un cepillo prestado por miedo a los daños colaterales; si también tú te sientes engañada por Fructis y su promesa de, aunque sea pasajero, propiciarte un efecto volumen multiplicado por 4, y evitas las prendas sintéticas por la vergüenza de ver en el espejo todos los mechones que, ya caídos, ya perdidos, se adhieren con morriña a tu jersey…Si cuando tienes una boda intentas hacerte un recogido con “cuerpo”, y tus cejas tienen más cuerpo que tu moño, y la goma se te resbala y las horquillas se te caen porque no hay pelo que agarrar…y en tu frente se podría jugar un campeonato de pelota vasca….PODEMOS SER AMIGAS. No obstante, Aquí van unos consejitos para este mundo hostil en esta aburrida tarde de martes, ya que, en calvicie, hombres y mujeres no debemos regirnos por las mismas normas.

    EVITA…

    Peinarte con ralla. Cuando una adolece de pelo tiene que buscar recursos ingeniosos para peinarse. Tu ralla parece una pista de aterrizaje, y en sus márgenes clarea involuntariamente el fondo hasta parecer el césped pisoteado de un festival indie. Búscate una nueva identidad capilar. Péinate para atrás, hazte un moño que te cubra entera la cabeza y píntate los labios para desviar la atención. Si tu problema es que lo más retrasado en ti es la línea de inicio de tu pelo, aplícate el mismo cuento, disfrázate de hipster para justificar un buen (que no tupido) flequillo que cuides con salero. Pero nunca, NUNCA, traces una línea recta de delante hacia atrás de tu cocorota. El blanco de tu cabeza es todavía muy evidente y LO NOTARÁN

    Evita también las siestas sentada en un sofá en público. Encerrar tus 4 pelos entre tu cuero cabelludo y la superficie lisa del sofá, harán que se despeje toda la parte trasera de tu cabeza disponiéndose tus pelos dos a dos hacia derecha e izquierda y, cuando te incorpores, el sudor hará de fijador tan eficazmente que aunque te peines después, volverán a su estado delator.

    Evita a tus amigas feas con pelazos en momentos de flaqueza. Porque al ser feas todo el mundo hablará de su pelazo, lo que incentivará tu complejo y tu odio

    Evita RAPARTE, POR DIOS. Por muy calva que estés no hay razón para tan extrema medida, el pelo no te va a crecer más fuerte ni caudaloso como te prometieron y, no les creas, Natalie Portman solo hay una.

    Evita peinarte, en general. La longitud de tu pelo es directamente proporcional a la posibilidad que tienes de perderlo, pues más recorrido de cepillo le das para sufrir un tirón inesperado o romperlo. Cuando una padece alopecia, tiene que cuidar con mimo a los que resisten agarrados y enteros. Nuestro problema no es el mismo que el del hombre alopécico, nosotras corremos un riesgo doble. Un pelo roto es un potencial pelo en tu jersey, y un pelo menos a la sensación de masa capilar ridícula en tu ya ridícula coleta.

    EVITA GORROS, sombreros, cintas de pelo o sucedáneos si piensas que podrías llegar a verte obligada a quitártelas en algún punto de la situación social en que te encuentres. Por ejemplo: Día de invierno de paseo en la montaña? Maravilloso siempre que sepas que no va a haber un momento café en el que vayas a entrar en un sitio donde la ostia de calor te lo quite de un plumazo. Tus cuatro pelos estarán pegados a la cabeza inexorablemente y no tienes otros 4 que airear con disimulo. Los rollitos de pelo en la frente causan un rechazo en el resto que no se esfuerzan en esconder. No llegues a una cena con un gorro de lana porque al quitártelo tu pelo aparentemente infecto de grasa quitará el apetito.

    NO LOS EVITES EN VERANO. Los calvos pueden ponerse crema. TU NO PUEDES y todavía no existe el champú con protección solar así que bajo el sol ponte una gorra. La ralla quemada da lugar a un posterior desprendimiento de tiras de piel que se verán en tu pelo como meteoritos de caspa.

    COSAS QUE DEBES TENER EN CUENTA:

    Entre las mujeres, no existe la calva molona, ni con barba (o sí…) ni ningún otro tipo. Es un solo y único tipo de calvicie moderado pero igualmente nocivo para aquellas que tememos asumir el paso de los años. La calvicie femenina es un estado de trance sin retorno, una amenaza constante que te acojona cada mañana al mirar la almohada, cada vez que te lavas el pelo o te levantas de un asiento de coche, que nunca acaba contigo pero sí te mina día a día…un miedo irreprimible a pensar que no puedes permitirte el lujo de dejar a tu calvicie avanzar porque tus posibilidades de acabar tu vida sola jugando a la petanca son elevadas. Porque hay “calvitos” interesantes, “pelones” atractivos, pero en este PERRO mundo NO EXISTEN EUFEMISMOS PARA LAS MUJERES CALVAS.
    Compañera, tu única salida es aceptar que nunca será tu pelo lo que disimule tu posible falta de atractivo. Intenta ser graciosa, ve al gimnasio, toma pastillas de cistina que son un placebo de puta madre que te venden en peluquerías y farmacias para alimentar tu esperanza y, eso sí…
    ALÉJATE DEL VIENTO.

    Pd: Y recuerda siempre el consejo de un sabio. “no caigas en ese mantra repetido por tantas y tantas generaciones de calvos de “con la tecnología de ahora en los próximos años encuentran el remedio seguro”. Aunque haya prometedoras investigaciones en marcha, innumerables compañeros han muerto ancianos esperando en vano ese día.”

    Pd. Basado en hechos reales y contrastados.

    Responder
    1. Los Periodistas Muertos Autor de la entrada

      Jajaja enormes tus recomendaciones para las mujeres. La verdad que al escribir este artículo pensé en dirigirme también a vosotras pero, como es obvio, no tenía la experiencia tan cercana para hacerlo.

      Muchas gracias por tomarte al molestia de escribir aquí y espero que sirva de ayuda para las mujeres aquejadas por la maldición.

      Me alegro mucho de que te haya gustado y espero que nos sigas leyendo y escribiendo.

      Un saludo,

      Carral.

      Responder

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