El jefe


El jefe de la oficina de migración llega a la oficina el primero, todos los días sin excepción. Puede retrasarse lo que quiera, por algo es el jefe, pero saborea ser el primero en llegar. En su puesto se escuchan country, blues y rock que brotan desde unos minúsculos altavoces. Es el jefe, y eso se advierte en su vestuario; Un puntiagudo par de zapatos de charol ilumina el suelo que pisa. Sus pantalones azules, como requiere el uniforme, se amarran a sus estrechas caderas a través de un pesado cinturón de cuero. La camisa, inmaculada, disimula una camiseta interior de tirantes, una camiseta de puro jefe. El jefe de migración lo controla todo, y por supuesto también el tiempo, a través de un enorme reloj de caucho que cuelga de su muñeca como un neumático con pilas. A eso de las 10.42, siguiendo el orden de la lista de reproducción que ha preparado a conciencia, suena Money for nothing en el equipo de música del jefe. Thats the way you do it; asiente mientras vacía la mitad de su cantimplora de agua con un sonoro sorbo. Su mesa está llena de papeles plagados de asuntos importantes, obvio, asuntos de jefe. Deportaciones, expulsiones…and chicks for free. Si, el jefe es un verdadero cowboy. Así que compórtate, salvo que quieras que arrastre tu culo al otro lado de la frontera.

Jaime P. Seoane 

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