No entiendo a Cataluña.


No lo entiendo. No soy capaz de hacerlo. Por mucho que me acerque, por mucho que indague en la Historia y que busque antecedentes tan lejanos como el Condado de Barcelona, la Corona de Aragón – la cual por cierto no se molestan en mencionar los independentistas siendo algo mucho más grande y con mayor solidez como antecedente de nación-, y la tan mencionada estos días Guerra de Sucesión. No alcanzo a comprender el odio que se ha enquistado tan fuertemente en los nacionalistas catalanes hacia todo lo español, con el sinsentido que significa el hecho de que “su” cultura, que también es mía aunque sea de Madrid por cierto, es española, que todo lo que le ha pasado a España desde hace siglos ha repercutido si no de la misma manera sí con la misma intensidad en Barcelona que en Huelva o Santander. No entiendo esa manía de querer distanciarse, de rechazar todo lo que no sea auténticamente catalán. Que, todo hay que decirlo, pocas cosas hay ahora cien por cien auténticas gracias o por culpa de la globalización. Pero no, no hay manera, se quieren quedar en su pueblo, en su provinciana mentalidad. Puedo entender a gente que ha sido reprimida sin razón y muy duramente durante el franquismo, que tengan un resentimiento profundo hacia aquello que representaba España. Algo con lo que la gran mayoría de españoles de hoy estaría de acuerdo y también algo con lo que no tienen nada que ver ya que estamos. Pero no entiendo a los jóvenes catalanes con los que me cruzo, siento que tienen un odio constante hacia todo el que no es como ellos y no ve el mundo a través de su perspectiva. Son personas que no tienen por qué sentir nada malo hacia ese estado español que dicen que no es el suyo. Son personas que gracias a ese estado han progresado y han tenido oportunidades. Oportunidades entre las que se encuentra el viajar y conocer otros lugares lo cual aumenta mi incomprensión hacia su radicalismo. Viajar abre la mente pero parece que en este caso no. Es tan absurdo, me da tanta pena sentir que el patrimonio cultural que tengo por haber nacido donde he nacido les sirve a algunos para querer romper con la gran cultura que es la cultura Hispana, de este lado y del otro lado del Atlántico. Me agota el escuchar casi todos los días, ahora que vivo fuera, ese comentario cuando estamos con gente de otros países y nos preguntan ¿sois españoles? Sí- y ya salta alguien- no yo no soy español soy catalán. ¿A qué viene eso? Siempre me pregunto que si en esa misma situación no hubiera otros españoles el catalán se atrevería a decir lo mismo. Porque es por culpa de ese odio por lo que tengo la sensación de que lo dicen, a la espera de que algún español de otra parte salte y le diga algo, así ya tienen la excusa para llamarnos fachas a todos, con lo contradictorio y cómico que suena eso. En Europa ya no hay totalitarismos, oficialmente, exceptuando la dictadura de Bielorrusia. Lo más parecido a los antiguos totalitarismos del siglo XX son los nacionalismos. Buscan siempre imponer, coartar, discriminar. A los políticos nacionalistas se les llena la boca de palabras magníficas como libertad, independencia, país propio… pero ¿para quién? ¿Podré yo, un madrileño, vivir en una Cataluña independiente en libertad? ¿O por el contrario me veré obligado a llevar un brazalete que me identifique como no catalán como hicieran los nazis con los judíos? Porque ahí es adonde me parece que se dirigen. En mi ciudad, Madrid, la gente es mucho más libre, todo el mundo es de todos lados y enseguida se sienten madrileños, a gusto. Y somos más libres no por ser la capital y ser unos fascistas que estamos anclados en una mentalidad reaccionaria como les gusta pintarnos desde los partidos y los ambientes nacionalistas. Somos más libres porque no tenemos la carga provinciana y arcaica, porque no tenemos a esos políticos imponiendo constantemente una lengua o un pensamiento único de barretina y senyera. Miedo me da, aunque serían los catalanes los principales perjudicados, que alguno de estos jóvenes catalanes de hoy con tanta rabia injustificada en su interior se convierta en uno de los líderes nacionales de Cataluña. Impondrían su lengua a golpe de decreto o de algo peor. Esa catalanización que no es sino lo que pusieron en práctica anteriores fanáticos como Franco, Hitler, Stalin pero con otros nombres y a su manera. ¿Y eso de hablar siempre de los de Madrid como si todos fuéramos franquistas? Es la mentalidad del todo o nada, estás conmigo o contra mí, una cerrazón de mente que no es la expresión de libertad que pretenden vender sino todo lo contrario. ¿Qué joven catalán de hoy en día tiene motivos para quejarse de España? ¿Acaso no puede hablar su lengua libremente, estudiar por completo en ella, mostrar sus banderas esteladas –tan anticonstitucionales como la del águila por cierto- con total libertad? Me llama también la atención de que cuando se ven amenazados estos fanáticos extremistas, no todos los catalanes ni todos los nacionalistas, no todos van en el mismo saco ojo, acuden al respeto. Pues bien hoy he estado en Facebook siguiendo las fotos del pasado Barça- Madrid y tirando del hilo he acabado en una página que pide tres millones de personas para la independencia de Cataluña (tiene 20.629 seguidores a día de hoy). En esta página hay multitud de fotos y en ellas multitud de comentarios de independentistas acalorados que expresan su odio a sus vecinos, de nuevo libremente, y también comentarios de gente del resto de España contrarios a estos que también llegan al fanatismo. En ellos siempre los catalanes piden respeto y hacen alusiones a los “españolistas radicales” que no les comprenden y les faltan al respeto. Pues bien una de esas fotos de esa página es la ya conocida imagen de la evolución del hombre desde el mono. El primer estado, el más primitivo, es un mono con la bandera del régimen franquista, el siguiente algo más evolucionado, pero todavía con rasgos simiescos, con la bandera de la España constitucional, el siguiente ya completamente humano con la senyera y el último, alto, fornido, ejemplo de la raza supongo que catalana pura (he aquí el ejemplo claro del peligro y las similitudes con los dictadores anteriormente citados) que porta la bandera independentista catalana. Desde luego si es respeto lo que quieren esta no es la manera de conseguirlo. Otra foto da fe de las ganas de imponer y coartar que siente esta gente, al menos los que llevan la página. Es la foto de un futbolista, no estoy seguro lo digo porque parece vestido de futbolista y no pone su nombre, en la que se le reprocha el contestar una entrevista en la televisión catalana en español y que no sepa catalán aún a pesar de haber nacido allí. Es una persecución a todas luces, sospechoso de preferir el castellano al catalán…uhm, enviémosle a un campo de reducación para que sea un auténtico catalán. Yo si fuera él hubiera aprendido el catalán porque es una suerte ser bilingüe desde la niñez pero entiendo que se dé el caso de gente que no lo haga, pues bien para las personas de dicha página no es tolerable. Le atacan públicamente por no saberlo ¿acaso hay que imponer a toda persona que nazca en Cataluña que aprendan en catalán? ¿No hay colegios por toda España en los que se puede estudiar exclusivamente en inglés, francés o alemán por poner ejemplos? Claro que los hay y nadie se queja y también los hay en Cataluña pero tampoco se quejan los catalanes. Prefiero pensar que la situación actual de radicalismo es debido a la desesperanza que la situación económica está provocando en mucha gente y que debido a esto no vean otra solución. Me entristece pensar que hay gente que cree que su cultura es diferente a la mía con lo rico que es nuestro país gracias a nuestras diferencias. Entiendo el amor a tu tierra, entiendo el orgullo por tus tradiciones pero no entiendo el odio ni entiendo a los fanáticos ni entiendo los extremismos y nunca pienso hacerlo porque no llevan sino a catástrofes. Cuando surgió el movimiento 15-M en Madrid ¿no hubo manifestaciones similares por todo nuestro país que pedían lo mismo? ¿No sufrimos igual las consecuencias de la incompetencia política y de los inhumanos poderes económicos? Pues claro que sí pero el odio es lo que tiene, que ciega el entendimiento. En fin que no lo voy a entender, que me siento orgullosísimo de que en mi país se hablen varias lenguas, se tengan tradiciones tan ricas y diversas, esté tan lleno de ingenio y ganas de progresar pero me gustaría hacerlo todos juntos sin ser unos mejores que otros. A pesar de lo dicho habrá muchos que al leer esto piensen que soy un facha, a esos que penséis eso qué os voy a decir… Que os den por el culo.

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Carral del Prado.

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