Once de septiembre


Hoy es once de septiembre de 2011. Hoy hace diez años el mundo era diferente.
Sólo un cambio, sólo un giro, una de tantas variantes impredecibles que hacen de ser humano una profesión desamparada de un manual de instrucciones.

Hoy hace diez años pasó algo histórico. Uno de los símbolos del imperialismo americano era derrumbado, empleando aviones como si fueran proyectiles disparando contra una diana de acero y metales. Un acto vil que cambiaría el sino del capitalismo, del sistema occidental y de la madre del topo. Las bellas e interminables piernas de la ciudad que nunca duerme fueron abatidas. Con un montón de gente inocente dentro. Ninguno de los que participase en esa masacre indiscriminada, injustificable e imperdonable, sabía que pasaría después. Ni los encargados de responder a esta debían saberlo. Yo lo ignoro y no pretendo saberlo nunca. No soy el presidente de los EEUU de América, el tipo más poderoso del planeta. Por suerte.

Hoy se celebra el aniversario de un acto, de una secuencia que cambió el rumbo del mundo. Se trata sólo de un ejemplo, uno de tantos episodios que hacen de esta una película infame, un enorme y redondo mojón. Pero este montón de mierda seguirá girando alrededor del sol, a pesar de nuestras faltas. No podemos culparnos de los males que nos envuelven si después nuestro culo permanece inerte, nuestro cuerpo aletargado, nuestra mente quieta y ociosa.

Cada acto, cada reto, cada metro de cinta que compone la vida de un ser humano, es una pelea contra la hipocresía de uno mismo, contra el conformismo, contra el absurdo de vivir en un mundo que no te gusta y para cuya mejora no has aportado una mierda. ¿Quieres ser un héroe? Persigue tus metas, con constancia y consecuencia.

Hoy es once de septiembre de 2011. hoy hace diez años mi mundo era diferente.
Hoy hace diez años, pasó algo histórico. Algo tan histórico como lo que pasaría al día siguiente. Supongo que viajaba de camino al colegio acompañado de varios miembros de mi familia. Pensaba en pasar ese día con ilusión por el siguiente. Soñaba con ser un aclamado escritor que vendiese sus novelas a Hollywood, con las que se harían grandes películas.

No soy aquel soñado escritor, aunque no quiero descartarlo. Lo importante es que no voy a parar de mover el culo hasta sentirme orgulloso del mundo en el que vivo. No voy a pedir permiso al presidente de los EEUU, ni al sobrino de Bin Laden. Que la tierra se mueve sin preguntarle a nadie. A 107.000 jodidos kilómetros por hora.

J S

Anuncios

Opina

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s