Algunas reflexiones sobre El discurso del rey


“El discurso del rey”, ha sido un ÉXITO tanto a nivel comercial como de crítica.

El malvado micrófono mira desafiante a su asustadizo oponente.

 

Esta, según Colin Firth, “diminuta” película, “sobre un rey cuya timidez y tartamudez fueron vistas como señal de estupidez o debilidad mental, juicios que como la historia ha demostrado eran salvajemente injustos“, que costó unos 11 millones de euros, a día de hoy ha recaudado 83 millones de euros en EEUU y 94 en el resto del mundo.  Los personajes que retrata fueron todos bien reales, y el guionista David Seiler tuvo que esperar a la muerte de la reina madre a los 101 años para sacar la historia del rey Jorge VI y sus errores de dicción.

La cinta nos muestra sentimientos íntimos y hábitos privados de la Familia Real Británica, a principios del S. XX. Éstos se ocultan hábilmente detrás de la  flamante pompa y el estricto protocolo de la corte, pero existen.

Algunos de  los problemas de seguridad en sí mismo y falta de afecto, que Jorge VI tiene, son a la vez, raíz de su tartamudez  y mal temperamento. La reina, sin embargo, es el contrapeso de todos estos males, ayudando a su marido y preocupándose por él. En estas, se encuentra con el logopeda australiano,  Lionel Logue, que se presenta como la solución “milagrosa” que habían estado esperando mucho tiempo.

Lionel Logue es un actor frustrado pero no por ello un perdedor. Su amor por Shakespeare le lleva interpretar sus obras con suma dedicación en el salón de su casa. Y A pesar de no tener cualificación médica se gana holgadamente la vida como exitoso logopeda.

Bertie, sin embargo nació líder, pero carece de dotes carismáticas. Unos nacen y otros se hacen, un camino puede ser tan complicado como el otro pero para saberlo hay que recorrerlo. Conflicto que generalmente nos gusta: alguien que siempre lo ha tenido todo en el aspecto material, tiene que vérselas y peleárselas para conseguir lo que necesita en el plano emocional.

Esta diferencia de personalidades hace que la relación médico paciente esté tan viva, con continuos choques de costumbres, y posiciones encontradas, entre el inglés medio y su soberano. Perdón australiano, jojo. (en este tono van los chistes sin gracia sobre la nacionalidad del personaje que se repiten en el guión).

El aún por coronar Duque de York se ha de enfrentar cada vez más a multitudinarios discursos retransmitidos a medio mundo a través de terroríficos micrófonos radiofónicos, que simbolizan el trauma del protagonista. Tambien debe pronunciarse sobre la delicada cuestión hereditaria tras la muerte de su padre y la intención del nuevo rey, su hermano, de casarse con una mujer doblement divorciada. Y asumir las responsabilidades constitucionales propias de la jefatura de estado.

Por esto, interesa más la historia de Bertie que la de su hermano Edward, que abdica en él corona para casarse con Wallis. La gente no quiere un rey que  sea como ellos, sino uno que se deba a su servicio a la patria, por encima de su vida personal.  “No se trata de lo que puedes hacer, sino de lo que la gente espera que hagas”. Bertie no quería ser rey ni aún estando loco, ni su mujer tampoco, pero actuaron conforme a las graves circunstancias (Hitler) e hicieron lo correcto.

En un símil con la mitología clásica no es tan interesante el mito de Zeus que ocultaba su divinidad para seducir mujeres, como, el de Hercules, un semidiós que debe superar una serie de duras pruebas para demostrar su valía y ocupar el lugar que, idealmente, le corresponde en el Olimpo.

Bertie y Liz  son una pareja normal que congenia bien y adora a sus hijas. Pero, vemos cómo a pesar de tener una exquisita educación,casi no saben relacionarse con el pueblo, ni cómo actuar en situaciones cotidianas, al menos para todo el mundo excepto para ellos.  Gracias a los actores notamos como sus reacciones ‘naturales’ son más bien fíngidas y mecánicas, en lugar de humanas y espontáneas. Y es que, por mucho que sean personas, como el resto, no son iguales a los demás, ni deben serlo, pues como dice el rey en el film “¿si eres cómo ellos en que te basaras para ser rey?”.

Todo esto nos atrae pues se nos hace muy difícil humanizar a la monarquía, y pensar en sus mayores conflictos, que los tienen, como todos.

“Reinar es una ocupación en crisis” dicen en la película y  realmente es así. La realeza ha de adaptarse a los tiempos, hacerse siempre útil y demostrar lealtad al pueblo y perennidad de los valores que la forman. Sino pierde su sentido y se hace prescindible. Winston Churchill defensor de la monarquía y consciente del importante papel que habría de jugar el rey durante la guerra, le advirtió a Chamberlein tras pactar éste con Hitler, “”Os dieron a elegir entre el deshonor o la guerra, elegisteis el deshonor y tendreis la guerra.” Y así fue, en Septiembre de 1939 el rey mediante discurso transmitido a todo el imperio declaró la guerra a Alemania”.

En definitiva, de lo que esencialmente habla la película. No importa tu situación ni tus circunstancias,  alza tu voz para ser escuchado, habla sin miedo.

Tomar el mando de tus acciones para conformar tus decisiones y alcanzar tus ambiciones.

BE FREE!

Jim Tonik

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2 pensamientos en “Algunas reflexiones sobre El discurso del rey

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