Ellos quieren ser el Rey León


Concierto: Kings of Leon.

Precio: 40-90 euros.

Lugar: Palacio Vistalegre de Madrid.

Fecha: Miércoles, 1 de diciembre de 2010. 21:00 h

Entrada: Hasta los topes.

Llegaban los  de Tenesse a su cita en la capital de España, dentro de la que está siendo la gira promocional de su último álbum, el quinto de estudio (y sin dudarlo el más flojito de todos), “Come around Sundown”. La expectación era máxima; El hecho de que se vendiesen un porrón de entradas por encima de los ochenta eurazos, dice mucho del tirón que tienen en este momento Kings of Leon. Que, por cierto, no se refieren al animal, sino que se llaman así en honor al padre de los tres hermanos (y tío de su primo, el cuarto de la formación).

La verdad es que, en un principio, no se me pasaba por la cabeza ir al concierto. La banda sureña me había enamorado con sus tres primeros trabajos; Apuntaba maneras de grupo legendario. Y no digo que no lo vaya a ser… pero han elegido otro camino. En sus últimos dos discos (en el tercero ya se podía intuir algo), la formación se ha abierto a nuevos estilos musicales. Ahora tienen temas más “indie”, canciones más propias de garaje (del estilo de las primeras), muchas influencias de Country… Al fin y al cabo, se han abierto a un nuevo público masivo. En definitiva, ya consiguen llenar estadios… Sólo les faltaba ese pequeño paso para consolidarse como una banda de referencia. Y Madrid era el primer test serio.

Total, que no pensaba ir… Pero el día antes del concierto recibí una llamada de mi amigo Carral del Prado. Sin tener tiempo de mediar palabra escuché un eufórico “¡Mañana vamos a Kings Of Leon!”. Dos benditas invitaciones que habían caído en sus manos.

Como buenos rockadictos, llegamos tarde. Entre cervezas se nos pasó la hora, mientras nos repetíamos que unas superestrellas no podían ser puntuales. Nos sorprendimos (y alegramos) al ver la enorme fila de gente esperando para entrar pasadas las nueve y media de la noche. Confiamos en que no habrían empezado. Pero fue acercarse al estadio y escuchar los acordes de “Molly´s Chambers”, la única canción que sonó del primer álbum… y que nos perdimos. Una pena… 

Por fin pudimos acceder a la sala. En ese preciso instante, la guitarra de Mathew Followil está punteando las primeras notas de “The bucket”, un tema de esos que te recuerda a muchas cosas bonitas. La fiesta inundó nuestras almas sedientas de rock sureño, y nos dejamos llevar.

Vistalegre me encantó, he de decir. La acústica es una auténtica pasada. Vimos el concierto desde atrás del todo, porque se estaba muy a gusto allí: Sin mucho alboroto, pudiendo disfrutar de esos temas sencillos pero potentes que caracterizan a Kings of Leon, con una copa en la mano. Tres pantallas gigantes detallaban los solos de guitarra, las muecas del vocalista, o se dedicaban a montar imágenes a toda velocidad, a jugar con diferentes efectos. La realización era impresionante.

Pero el grupo de Nashville no es de esos que hacen que se caiga el recinto. Su música es muy buena, sin pretender ser única; Pero no te hace saltar hasta desfallecer. Más bien, relaja y complace sin esfuerzo, sólo por escucharse. Si a esto le añadimos que se dejaron en el tintero algunos de sus mejores (y más cañeros) temas (no tocaron Red Morning Light, King of the Rodeo, Four Kicks, Charmer, ni muchos otros clásicos), y que el público madrileño tiene ese no se qué ( o lo sé, pero no se me ocurre un calificativo poíticamente correcto…) que lo hace tan cortante, el concierto fue, en lo que a fiesta se refiere, como un café muy rico, pero descafeinado. Aún así, “Caleb” Followill, “la voz”, se atrevió a mentir diciendo “Sois el mejor público que hemos tenido nunca”…

Si que se dejaron algunos temas, y que la cosa fue todo lo “light” que se esperaba, pero el show tuvo sus momentazos.  Sonó “Sex on Fire”, el mítico “On call”, “Closer” (una canción a la que tengo especial cariño)… pero el temazo de la noche fue “Knocked Up”, una canción que se sale de lo sencilla que es. Esos cinco minutos pueden costar los ochenta euros del ala. A mi me supieron a regalo divino, y gratis.

Después del protocolario bis, otras tres canciones. La segunda, el exitazo “use somebody”, cuyos acordes hicieron temblar (por primera vez, a la hora y media de concierto) las paredes de Vistalegre, de la mano de las catorce mil gargantas  que reventaban el Palacio.

Y eso fué todo. Un gran paso más de estos ídolos sureños del Rock, que se han abierto paso por el terreno comercial a toda mecha, sin descuidar la  calidad de sus composiciones.  

Unos todavía príncipes, que van camino de ser lo que quieren ser, los Reyes León.

J S

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2 pensamientos en “Ellos quieren ser el Rey León

  1. Chicho Rawman

    De acuerdo con todo excepto con lo del sonido, para mi y creo que para mucha gente Vistalegre sonaba como la mierda…

    Sin punto de comparación con La Riviera por ejemplo, pero claro, no comparables en términos de capacidad. Necesitamos un buen recinto en Madrid para conciertos rollo el O2 de Londres (porque el Palacio de los Deportes tampoco suena de maravilla, no se concibió para esto..)

    Saludos

    http://therawman.blogspot.com/

    Responder
    1. Los Periodistas Muertos Autor de la entrada

      Desde donde nosotros estábamos era una maravilla! El Palacio de los Deportes la verdad es que en las gradas falla un huevo. Tienes razón, necesitamos un mega recinto bien preparado… Nos lo merecemos, ¡que carajo!

      Gracias por tu comentario.

      Saludos

      J S

      Responder

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