En la carretera. El rollo mecanografiado original.


Este libro contiene algunas de las experiencias vitales que Jack Kerouac vivió con su amigo Neal Cassidy.Viajando por los Estados Unidos los dos, recorriéndolos de este a oeste en coche, bus, camión o tren. Éstas fueron escritas por el susodicho entre el 2 y el 22 de Abril de 1951. Aquí tienen algunos de sus fragmentos.

“lo que le pasaba a Neal era sencillamente que la vida lo excitaba de una manera desmedida, y aunque era un buscón, lo era únicamente porque deseaba con enorme avidez vivir e implicarse en las vidas de gentes que normalmente jamás le harían el menor caso. Se estaba aprovechando también de mí, y él sabía que yo lo sabía,(ésta ha sido la base de nuestra relación), pero no me importaba, y nos llevábamos de maravilla. Empecé a aprender de él tanto cómo él aprendía de mí.”

En nueva Orleans visitaron a Bill Burroughs en su hogar familiar donde discutieron de bares y éste les dijo:

“El bar ideal no existe en Norteamérica. El bar ideal es algo que está más allá de nuestra comprensión. En 1910 un bar era un sitio donde los hombres se reunían durante o después del trabajo, y lo único que había era una barra, un reposapiés de latón, una escupidera, un piano, unos cuantos espejos y barriles de whisky a diez centavos el trago y barriles de cerveza a cinco centavos la jarra. Ahora lo que hay es cromados, mujeres borrachas, maricas, camareros hostiles, propietarios ansiosos que merodean por la puerta preocupados por los asientos de cuero y la ley; un completo griterío a destiempo y un silencio mortal cuando entra un desconocido.”

Por el camino iban charlando:

“En qué estas pensando, Papi?

– Ah Jack…en lo mismo de siempre…Chicas, chicas, chicas…Junto con veloces pensamientos y sueños de vagabundeo plagados de promesas rotas…¡Ay!”

Contando anécdotas:

“En 1942 fui la estrella en uno de los dramas más sucios de todos los tiempos. Siendo marinero entré en el Imperial Cafe de Scollay Square, en Boston. Me bebí sesenta cervezas y fuí al retrete, donde me abracé a la taza y me quede dormido. En el curso de aquella noche, como mínimo un centenar de marineros, marinos e individuos de laya entraron en los servicios y me mearon y vomitaron encima hasta pringarme de pies a cabeza y dejarme irreconocible.”

También estuvieron varias veces en Denver.

“Pasamos una semana de tardes en bares deliciosos de Denver, donde las camareras llevan pantalones  y se pasean por el local con ojos tímidos y cariñosos., no camareras endurecidas sino camareras que se enamoran de la clientela y tienen romances explosivos y se enfurruñan y sudan y sufren yendo de una barra a otra; las noches las pasábamos escuchando jazz en Five Points, bebiendo en bares locos de negros y parloteando hasta las cinco de la mañana en mi apartamento (…). Estaba pasándolo maravillosamente bien, y el mundo entero se abría ante mí porque no tenía sueños.”

Al final,pusieron rumbo al gran sur.

“Gregor procedió a líar el mayor canuto que jamás haya visto persona alguna. Lío un canuto que era como un imponente habano Optimo. Gigantesco. Neal se quedó mirándolo con ojos desorbitados. Gregor lo prendió con toda naturalidad, y nos lo pasó para que fuéramos fumando. Dar una calada a “aquello” era como inclinarse sobre la boca de una chimenea y aspirar profundamente. Entraba por la garganta como una oleada de calor. Contuvimos la respiración y soltamos el humo casi a un tiempo. Y de pronto todos estábamos “colócados”. El sudor se nos congeló en la frente, y a partir de ese momento fue como estar en una playa de Acapulco.(…)

El veloz mambo jambo nos hizo bailar frenéticamente con las chicas. A través del delirio de la marihuana empezábamos a discernir sus personalidades diversas. Eran chicas excelentes. Era extraño, pero la más alocada de todas era una chica medio india, medio blanca, y oriunda de Venezuela. Tenía tan sólo dieciocho años, y parecía de buena familia. Qué podría haberla llevado a prostituirse en México a aquella edad y con aquella fresca impudicia y buen aspecto era algo que sólo Dios sabía.”

Todos ellos formaron parte de la que se denominaría “Generación beat”, los “beatniks”,  unos locos de la música bop, el budismo, la poesía, el alcohol y las drogas. Creativos e innovadores, sentaron la base de los posteriores movimientos “hipster” y “hippie”.

Jim Tonik

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2 pensamientos en “En la carretera. El rollo mecanografiado original.

    1. rasflatari Autor de la entrada

      Hola Rocío, este libro es, efectivamente, “En el camino” y en esencia es igual. Con la diferencia de que este es una edición que contiene el texto original que escribió en 22 días Kerouac, lo que incluye sus correcciones y los nombres verdaderos de los protagonistas de las historias, que fueron cambiados por alias para respetar la identidad de éstos.(p.e.: Dean Moriarty es Neal Cassady en la realidad). En España la edita Anagrama. Espero haber resuelto tu duda, un saludo.

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